
De todas las películas que he visto en estos últimos días, esta es de las que menos esperaba y que más me sorprendió, superior a Rambo III y dentro del espíritu de la primera entrega de saga, mucho más meláncolica y depresiva, sorprendentemente mucho más mesuradas que las últimas películas de Stallone.
Atormentado, solitario, intentando aislarse de la violencia, se reencuentra con su guerra interna cuando un grupo de seguidores religiosos viaja clandestinamente a Birmania a dar ayuda a poblaciones desplazadas por la guerra, sin embargo son atrapados por el conflicto, y Rambo termina uniéndose a un grupo de mercenarios para rescatarlos. Ya no se trata de su país, o de su compromiso con el ejercito, es simplemente su lucha interna, el encontrar las respuestas que lo asaltan, las cosas que añora, y eso es quizás lo que justifica el sentido de la película.
La película fluye con facilidad y aunque parece una película que hubieremos visto en los 80, es superior a la mayoría de películas del género que se manufacturan en la actualidad.
5/10
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